Dale un producto a tu pregunta
En un mercado de Cuba, empieza por lo que quieres comprar: ¿Tiene tomates? pregunta por la disponibilidad de tomates. ¿Qué tiene hoy? deja abierta la respuesta. La segunda sirve para conocer lo que hay, aunque puede provocar una respuesta más larga de la que estás preparado para entender.
Los intercambios son prácticas originales del idioma, no informes sobre existencias o precios actuales. Elige primero un producto. Si el vendedor menciona algo que no conoces, ¿Cómo se llama eso? permite preguntar el nombre señalándolo. Guarda la respuesta junto a la pregunta para asociar la palabra nueva con una conversación útil.
Averigua qué mide el precio
Una cifra por sí sola puede dejar una duda importante. ¿Es el precio de una pieza, una bolsa, una libra o un kilo? Pregunta ¿Ese precio es por unidad o por libra? si esas son las posibilidades que necesitas distinguir. Si el cartel dice kilo, repite esa unidad.
Aprende por junto a la medida: por unidad, por libra, por kilo. Estás comprobando a qué corresponde la cantidad. No deduzcas la unidad por el tipo de producto ni por lo que usaba otro vendedor. Escucha la respuesta antes de decidir cuánto quieres.
Junta la cantidad y el producto
Compara una libra de tomates con dos tomates. La primera frase indica un peso; la segunda, un número de piezas. Pueden dar cantidades diferentes. Puedes decir Póngame una libra de tomates, por favor, o Quisiera dos tomates. Elige la petición que corresponda a lo que quieres comprar.
Para un peso menor, practica media libra de tomates. Para más de una libra, dos libras de tomates. Conserva de entre el peso y el producto. Lee la expresión completa en voz alta y cambia solo la cantidad. La guía de peticiones corteses explica otras formas de pedir un producto o una acción.
Comprueba el total por separado
¿Cuánto es en total? pregunta por el importe de toda la compra. Tiene una función distinta de preguntar el precio por unidad. Si añades otro producto después de escuchar el total, vuelve a pedirlo. Confirmarlo con claridad ayuda más que intentar reconstruir una respuesta que entendiste a medias.
Si la moneda no está clara, pregunta ¿En qué moneda? También puedes usar ¿Cómo puedo pagar? antes de dar por hecho un método de pago. Así acuerdas las condiciones reales con el vendedor. Esta lección no ofrece precios actuales, tipos de cambio ni afirma que todos los mercados cubanos acepten los mismos pagos.
Sigue una compra de principio a fin
Diálogo original de práctica: —Buenos días. ¿Tiene tomates? —Sí. —¿El precio es por libra? —Sí, por libra. —Póngame una libra, por favor. —¿Algo más? —No, gracias. ¿Cuánto es en total? Cada pregunta cumple una función: disponibilidad, unidad, cantidad y total. Practica primero las frases del comprador y después ambos papeles.
En Cuba, jaba puede nombrar una bolsa. Tengo una jaba indica que llevas una; ¿Tiene una jaba? pregunta si el vendedor tiene alguna. Ninguna de las dos frases aclara si la bolsa se cobra aparte. Si te interesa saberlo, pregunta directamente. El artículo sobre la jaba explica su contexto cotidiano.
Corrige una cantidad antes de seguir
Quizá pediste una libra y el vendedor repite dos libras. Puedes responder Una libra solamente, por favor. La corrección nombra el detalle concreto, sin necesidad de una explicación larga. Si tu petición fue poco clara, di Me refería a una libra. Escucha la cantidad corregida antes de hablar del total.
Este es otro ejercicio con cantidades inventadas, no un precio actual en Cuba: cada pieza cuesta tres unidades monetarias y eliges dos piezas. El total es seis. Practica ¿Tres cada uno? y ¿Seis en total? La primera pregunta comprueba el precio unitario; la segunda, el resultado de comprar dos. Cambia los números cuando te resulte cómodo, manteniendo separadas las dos preguntas.
Antes de una compra real también necesitas conocer la moneda y las condiciones de pago concretas, acordadas con el vendedor. Una suma de práctica no las establece. Para encontrar el lugar a pie, utiliza primero la lección de indicaciones: ofrece las preguntas y confirmaciones del recorrido que precede a esta conversación del mercado.
Practica los detalles que cambian la compra
Escribe tres peticiones breves con productos o cantidades diferentes. Lee una a otra persona y pídele que repita lo que entendió. Si pediste un peso y repite un número de piezas, vuelve a la unidad. Conviene corregir esa diferencia antes de seguir.
Después añade una pregunta final sobre toda la compra. Centra el ejercicio en las cantidades y la confirmación, en vez de memorizar un supuesto precio fijo del mercado. Para comidas preparadas, continúa con el vocabulario cubano de alimentos y menús: allí las preguntas útiles tratan de ingredientes, raciones y lo que incluye el plato.
