Quimbombó es el nombre cubano de la okra, la vaina verde que libera una sustancia resbaladiza a la que se suele llamar baba. Esa sustancia es el mucílago de la planta. Al cortar las vainas, puede ayudar a espesar una sopa o un guiso, en vez de dejar los trozos separados del líquido que los rodea.
En una cocina cubana, el quimbombó puede ir a la cazuela con cerdo, cebolla, ajo y ají. Otras versiones llevan tomate o sazones distintos. El resultado es un guiso en el que la verdura forma parte de la salsa, no una guarnición aparte. No hay una combinación que siga cada familia.
Las bolitas de plátano pueden convertirlo en un plato más sustancioso. Se cocina el plátano verde, se aplasta con un mojo de ajo y se forman bolitas que se incorporan al guiso casi al final. Servido con arroz blanco, el plato reúne las vainas, la carne, la salsa y el plátano en una misma comida.
La preparación también puede cambiar la textura. En algunos métodos aparece el limón o el vinagre antes de cocinar para reducir lo resbaladizo. Eso no convierte la okra en otra verdura: refleja cuánta consistencia característica quiere el cocinero en la cazuela terminada. El corte y la preparación importan tanto como el sazón.
El desacuerdo llegó incluso a la música. Leslie Cartaya y Steve Roitstein escribieron Quimbombó, de PALO!, después de que ella rechazara hacer una canción sobre una verdura que no le gustaba. Terminaron contando la historia de una cena en la que se la sirven. El quimbombó había conseguido convertirse en receta, discusión y tema musical.
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