El güiro de calabaza suena al pasar un palo sobre las ranuras talladas en su superficie. El fruto está seco y se le han quitado las semillas. Esos cortes repetidos dejan una sucesión de bordes sobre los que pasa el raspador. El instrumento se usa en Cuba y en otros lugares de América.
Un modelo cubano documentado tiene una abertura en la cara opuesta a las ranuras. Una mano sujeta el instrumento por ese hueco mientras la otra mueve el palo sobre la parte tallada. Ese agarre deja libre la superficie por la que se raspa.
