La maraca produce su sonido desde dentro. Al sacudir el cuerpo hueco, las semillas, piedrecitas u otras piezas sueltas chocan contra sus paredes. El mango permite moverla con la mano; la calabaza es uno de los materiales utilizados para el cuerpo, junto con el metal y el plástico.
Los nombres también tienen su historia en Cuba. En Anotaciones históricas sobre la maraca, Juan Bautista Varela de Vega recoge maraca y maruga entre las denominaciones cubanas. Detrás de esas palabras está el mismo gesto básico: una sacudida que pone el relleno en movimiento.
