En Cuba, hasta tu cuadra tiene una organización dedicada a defender la Revolución.
Son los CDR, Comités de Defensa de la Revolución. Parte de esa “defensa” ha consistido en informar a las autoridades sobre vecinos cuyas actividades se consideran contrarrevolucionarias.
Piénsalo un momento. La persona que te da los buenos días también puede ayudar al gobierno a vigilarte. No necesitas organizar una rebelión para preguntarte cuánto deberías decir delante de ella.
No significa que cada miembro del CDR sea informante. Pero la posibilidad basta para cambiar el comportamiento entre vecinos.
“Habla bajito.” Parece inocente hasta que alguien te lo dice porque estás hablando de política en tu propia casa.
Es una de las cosas que más me repugnan de la dictadura: cómo entra en las relaciones ordinarias. Calculas quién escucha, en quién confías y si un comentario puede volver para perjudicarte.
Parece que controlar los periódicos no bastaba. También querían la cuadra.
