La educación cubana es gratuita y está completamente controlada por el Estado. Sobre el papel suena estupendo. En mi experiencia, la calidad es pésima.
Los alumnos reciben adoctrinamiento político desde pequeños y criticar al gobierno puede tener consecuencias. El texto original denuncia amenazas contra las familias o el expediente de niños menores de doce años; la presión política se hace más evidente al crecer.
Las escuelas que describo tienen mesas, sillas y pizarras rotas, mala comida y carecen de aire acondicionado o ventiladores. Los libros y materiales siguen siendo anticuados.
La educación es pública y gratuita, pero gratis nunca ha significado bueno. El sistema combina infraestructura deteriorada, escasez, materiales viejos, profesores mal pagados y adoctrinamiento político.
Resulta difícil encontrar fotografías que reflejen esas condiciones: el régimen publica lo mejor que puede mostrar. Yo nunca estuve en un aula sin algún agujero en la pizarra.
