Gran parte de la infraestructura de La Habana se ha deteriorado durante décadas. El Estado controla la economía y buena parte de la infraestructura, pero el mantenimiento y la inversión han sido insuficientes.
Edificios antes hermosos llevan años sin reparaciones adecuadas. La escasez, la falta de materiales y la mala gestión dejan barrios enteros en ruinas.
El clima tropical empeora el problema, pero no explica por sí solo el aspecto de La Habana. La cuestión central es la falta de cuidado e inversión.
Mi crítica es a una dictadura que prefiere quedarse con el dinero de la gente antes que dedicarlo a mejorar su vida.
