Antes de la Revolución, Cuba era una república con economía mixta, una clase media creciente y un sector privado fuerte. La Habana era una de las ciudades más grandes y modernas del Caribe, con turismo, negocios, teatros, casinos, hoteles y una amplia vida de entretenimiento.
No era perfecta. Había desigualdad, pobreza rural, corrupción política y la dictadura de Fulgencio Batista, llegado al poder mediante un golpe en 1952.
La gente no estaba contenta.
Después llegó la Revolución. El gobierno nacionalizó gran parte de los negocios privados, centralizó la economía, restringió libertades políticas y convirtió el país en una dictadura comunista. Más de seis décadas después encontramos escasez, infraestructuras deterioradas, salarios bajos y emigración.
¡Quién podía haberlo visto venir!
