El dominó llegó a Cuba desde Europa durante la época colonial. Con el tiempo se convirtió en mucho más que un juego: una parte de la vida social de los barrios y las reuniones familiares, donde se juega, conversa, discute y bromea durante horas.
Una tradición particular es el doble nueve, conocido como dominó cubano. Tiene cincuenta y cinco fichas, del cero-cero al nueve-nueve. Juegan cuatro personas en dos equipos, con la pareja enfrente. Cada jugador recibe diez fichas y quedan quince aparte. Se colocan fichas que coincidan en los extremos, intentando terminar o bloquear al contrario. Se cuentan puntos, se discute con humor, se golpean fichas contra la mesa y se bromea con los oponentes.
En mi experiencia, es de lo mejor que puede ofrecer un juego de mesa en una reunión. Consigue un dominó cubano, aprende las reglas y juega dos contra dos con familiares y amigos.
