Una plataforma baja de madera y unas ruedas de metal forman el cuerpo de la chivichana cubana. Las ruedas pueden ser rodamientos de acero, conocidos en Cuba como cajas de bolas. En uno de sus diseños, el travesaño delantero gira sobre un punto central. Una soga atada a sus extremos sirve para tirar del carro y dirigirlo.
Las versiones pequeñas para niños pueden llevar una sola rueda delante y un travesaño que sobresale hacia un lado como timón. Así cambia la silueta respecto al modelo de cuatro ruedas. Unos trozos de madera, las cajas de bolas y esa parte delantera móvil forman el juguete con el que se deslizan por calles y parques.
